Inicio / Romance / El CEO y la Indomable / La Manzana que Nunca Termina"
La Manzana que Nunca Termina"

Ciento sesenta años después de aquella noche legendaria.

El Santuario de los Indomables ya no era solo un lugar de memoria. Se había convertido en una nación autónoma dentro del mundo, un territorio donde las reglas se escribían cada día con amor, curiosidad y rebeldía consciente. Los bosques de manzanos dorados se extendían por kilómetros, y sus frutos se exportaban a todos los rincones del planeta como símbolo de libertad.

Lira XIV, de veintiséis años, era la actual voz principal del Consejo del Legado. Alta, de cabello negro que caía en ondas indomables hasta la cintura y ojos que brillaban con vetas doradas y plateadas, tenía la misma presencia magnética que todas las Liras anteriores. Esa mañana caminaba por los senderos del bosque dorado con su hija de seis años, Nova II, tomada de la mano.

—Mamá, ¿es verdad que la tatarabuela Lira estaba desnuda cuando conoció al tatarabuelo Kael? —preguntó la niña con los ojos muy abiertos.

Lira XIV soltó una carcajada suave y se agachó para estar a su altura.

—Completamente desnuda. Y se comió una manzana como si el mundo entero le debiera el sabor. Ese fue el primer acto de rebeldía de nuestra familia.

Nova II mordió su propia manzana dorada con entusiasmo.

—Quiero ser como ella cuando sea grande.

Lira XIV sonrió y le revolvió el cabello.

—Entonces sé tú misma. Pero con su fuego.

Por la tarde, la familia se reunió en la casa principal de la colina para celebrar el aniversario. Cuatro generaciones completas estaban presentes. La mesa era larga y llena de comida, vino y manzanas doradas. Lira XIV se levantó al final de la cena y miró a todos con emoción.

—Hace ciento sesenta años, una mujer sin nada más que su coraje cambió el destino de un imperio. Hoy, ese coraje vive en cada uno de nosotros. No como copia. Como evolución.

Su hija Nova II se subió a una silla y levantó su manzana.

—¡Por la tatarabuela Lira y el tatarabuelo Kael!

Todos brindaron con risas y lágrimas.

Esa noche, después de que los niños se durmieran, Lira XIV y su pareja, Rian, se escaparon al viejo roble. Se desnudaron bajo la luz de la luna y se amaron con la pasión madura que da el legado. Rian la tomó contra el tronco del árbol, penetrándola con fuerza mientras ella gemía su nombre, aferrándose a él con la misma intensidad que sus antepasados. Sus cuerpos se movieron con el fuego heredado, intenso y sin vergüenza.

Cuando terminaron, se quedaron abrazados sobre la hierba.

—Quiero que nuestra próxima hija nazca sabiendo que puede ser quien quiera —susurró Lira XIV.

—Nacerá libre —respondió Rian—. Porque esa es la herencia que nos dejaron.

En el plano eterno, Lira Sol y Kael Voss observaban la escena con paz profunda.

—Ciento sesenta años —dijo Lira con una sonrisa serena—. Y siguen eligiendo amarse. Siguen eligiendo ser libres.

Kael la abrazó con fuerza y besó su sien.

—Ese era el verdadero objetivo. Que nuestra historia no terminara con nosotros. Que se convirtiera en miles de historias.

Se besaron una vez más, eternos, radiantes y profundamente enamorados.

Al amanecer, Lira XIV encontró una nueva manzana dorada sobre su escritorio. Junto a ella, una nota luminosa que brilló por última vez:

“Ciento sesenta años después…

y el fuego sigue ardiendo en manos nuevas.

Sigan amando sin miedo.

Sigan rompiendo esquemas.

Sigan siendo indomables.

Estamos inmensamente orgullosos.

Siempre con vosotros.

— L & K”

Lira XIV tomó la manzana, le dio un mordisco grande y sonrió al viento con lágrimas en los ojos.

—Gracias, abuelos. Lo seguiremos haciendo. Por siempre.

Y así, la historia del CEO y la Indomable continuó escribiéndose, generación tras generación, como una llama eterna que nunca se apagaría.

Porque algunas historias no terminan.

Se siembran.

Se multiplican.

Y dan frutos para siempre.

Ciento sesenta años después de aquella noche que lo cambió todo.

El mundo ya no recordaba las corporaciones que una vez controlaron la realidad. La Grieta se había convertido en una confederación de ciudades libres, donde la tecnología y la esencia antigua convivían en equilibrio. Los árboles de manzanas doradas se extendían por continentes enteros, plantados por generaciones que nunca olvidaron el origen de su libertad.

Lira XIV, de treinta y dos años, caminaba por los senderos del bosque dorado que rodeaba la colina original. Era la decimocuarta generación que llevaba el nombre. Su cabello negro caía en ondas salvajes hasta la cintura, y sus ojos tenían ese brillo plateado-dorado que caracterizaba a la familia. A su lado caminaba su hija de doce años, Nova II, quien recogía manzanas del suelo con curiosidad infinita.

—Madre, ¿es verdad que la primera Lira apareció desnuda en una torre comiendo una de estas? —preguntó la niña, mordiendo una manzana dorada.

Lira XIV sonrió con nostalgia.

—Completamente desnuda. Y no solo comió una. Se comió el corazón de un hombre que creía tenerlo todo bajo control.

Nova II rio.

—Quiero ser como ella cuando crezca.

—Entonces sé tú misma, pero con su coraje —respondió Lira XIV, revolviéndole el cabello—. Eso es lo que ella querría.

Esa tarde, la familia se reunió en la casa de la colina para la ceremonia anual del legado. Más de ochenta personas estaban presentes: bisabuelos, abuelos, padres e hijos. La mesa principal estaba llena de comida, vino y manzanas doradas. En la pared central colgaban los retratos de Kael y Lira, ahora convertidos en iconos culturales.

Lira XIV se levantó al final de la cena y miró a todos con emoción.

—Hoy celebramos ciento sesenta años desde que nuestra tatarabuela decidió romper todas las reglas. No lo hizo por poder. Lo hizo por amor. Y ese amor nos trajo hasta aquí. A esta familia. A este mundo. A esta libertad.

Contó la historia una vez más, pero esta vez añadió detalles que solo se transmitían oralmente: las noches en que Kael y Lira se amaron mientras el mundo ardía, las lágrimas que derramaron en secreto, los momentos en que eligieron quedarse juntos aunque todo parecía perdido.

Cuando terminó, levantó una manzana dorada hacia el cielo.

—Esta manzana no es solo fruta. Es un recordatorio de que el amor verdadero puede sobrevivir a la muerte, al tiempo y al olvido.

Mordió la manzana frente a todos.

Una suave luz dorada envolvió la casa. Por unos segundos, las figuras etéreas de Kael y Lira aparecieron en el centro del salón, jóvenes y radiantes. Lira sonrió con esa ferocidad legendaria. Kael inclinó la cabeza con respeto. Luego se desvanecieron en una lluvia de partículas doradas que cayeron como bendición sobre la familia.

Esa noche, Lira XIV y su pareja, Ren, se escaparon al viejo roble. Se desnudaron bajo la luz de la luna y se amaron con la pasión madura que da el tiempo. Ren la tomó contra el tronco del árbol, penetrándola con fuerza mientras ella gemía su nombre, aferrándose a él como si fuera su ancla en medio de la tormenta del legado.

Cuando terminaron, se quedaron abrazados sobre la hierba.

—Quiero que nuestro próximo hijo nazca sabiendo que puede elegir cualquier camino —susurró Lira XIV.

—Entonces le enseñaremos a elegir con amor —respondió Ren.

En el plano eterno, Lira Sol y Kael Voss observaban la escena con paz profunda.

—Ciento sesenta años —dijo Lira con emoción—. Y siguen eligiendo amarse. Siguen eligiendo ser libres.

Kael la abrazó con fuerza y besó su sien.

—Porque eso es lo que les enseñamos. Que el amor verdadero no se apaga. Solo se multiplica.

Se besaron una vez más, eternos, radiantes y profundamente enamorados.

Al amanecer, Lira XIV encontró una nueva manzana dorada sobre su escritorio. Junto a ella, una nota luminosa que brilló por última vez:

“Ciento sesenta años después…

y el fuego sigue ardiendo más fuerte que nunca.

Sigan amando sin miedo.

Sigan rompiendo esquemas.

Sigan siendo indomables.

Estamos inmensamente orgullosos de todos vosotros.

Siempre con vosotros.

— L & K”

Lira XIV tomó la manzana, le dio un mordisco grande y sonrió al viento con lágrimas en los ojos.

—Gracias, abuelos. Lo seguiremos haciendo. Por siempre.

Y así, la historia del CEO y la Indomable continuó escribiéndose, generación tras generación, como una llama eterna que nunca se apagaría.

Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP