Ciento sesenta años después de aquella noche que lo cambió todo.
La colina ya no era solo un lugar sagrado. Era el origen de un nuevo mundo. El “Valle de la Manzana” se extendía por kilómetros, un bosque dorado donde la gente iba a recordar, a sanar y a soñar. Escuelas, centros de arte, comunidades y laboratorios convivían en armonía, todos inspirados en la historia del CEO y la Indomable.
Lira XIV, de veintinueve años, era la actual guardiana del legado. Alta, de cabello negro que caía como un