Cien años después de aquella noche en que Lira Sol irrumpió desnuda en la torre de Kael Voss.
La colina era ahora un lugar sagrado reconocido mundialmente. El “Santuario de los Indomables” recibía visitantes de todos los continentes. Jóvenes que buscaban inspiración, parejas que querían renovar sus votos, e incluso investigadores que estudiaban el fenómeno de las manzanas doradas que seguían apareciendo sin explicación.
Lira VI, de veinticuatro años, era la actual heredera principal del legado.