Aitana se encontraba en su oficina revisando unos documentos cuando su teléfono vibró nuevamente. Llevaba días recibiendo mensajes, pero este último le provocó una sensación diferente, un escalofrío que recorrió todo su cuerpo. Al desbloquear el móvil, su rostro se congeló al ver la imagen que aparecía en la pantalla.
Zaldivar.
Estaba tirado en el suelo, su cuerpo inerte rodeado por un charco de sangre. Su mirada perdida, como si sus últimos segundos hubieran estado marcados por el miedo más ab