Nicolás se miró en el espejo, el reflejo devolviéndole una imagen que casi no reconocía. Su rostro endurecido, con sombras profundas bajo los ojos, mostraba el desgaste de las últimas semanas. Las presiones externas lo habían empujado al borde de una decisión definitiva, y finalmente, la sumisión se había convertido en su única opción para sobrevivir en este mundo que lo consumía.
La medianoche había pasado, y con ella, su última oportunidad de permanecer independiente. Ahora, no le quedaba más