Brenda
Salí del vestuario como un rayo, con el corazón golpeándome el pecho y las mejillas ardientes de rabia. Ser relegada a los baños por una semana era la mayor humillación que había recibido en mi vida.
Cada paso que daba hacia la salida del casino sentía la presión en mis sienes, como si el aire mismo se hubiera vuelto pesado. Intenté ignorarlo, pero no podía sacarme la sensación de encima. Había algo raro, un movimiento extraño en el ambiente, pero mi mente estaba demasiado ocupada revivi