Olivia no sabía qué era lo que le estaba impactando más en ese momento, si el hecho de que, ante el primer problema, Amir Rossi simplemente se diera por vencido, o quizás era el hecho de verlo llorar.
—Amir.
Lo llamó con la voz temblorosa, y el CEO la vio de inmediato, no sin antes tratar, en vano, de ocultar esas lágrimas que habían humedecido sus mejillas.
—¿Aún te sientes mal?, ¿te lastimé en otra parte?, ¿necesitas que te lleve al hospital?
Olivia lo vio por un segundo, la forma en la que s