Saimon bebió otra vez, y otra, no contaba cuántos vasos llevaba, mucho menos cuantos culos había mordido o cuantas líneas de cocaína había aspirado, solo sabía que el ardor en la garganta ya era parte del telón de fondo, cada trago lo alejaba un poco más de la imagen de Osmar alejándose, de Gul cerrando la puerta del vehículo, teniendo el descaro de pedirle perdón, maldita bruja, no debía de hacerlo, Saimon no queria sentir pena de ella, y sin embargo, no lo podía evitar, si tan solo se hubiese