El club estaba en una de las zonas más discretas de la ciudad, en una calle que no aparecía con su verdadero nombre en ningún mapa oficial, por fuera, el edificio parecía una versión anodina de un local cualquiera, la fachada oscura, letrero discreto, poca luz, pero por dentro, era otra historia.
Apenas cruzaron la puerta principal, los recibió una mezcla opresiva de luces de neón, humo y música electrónica vibrando en los huesos, el aire olía a alcohol fuerte, perfume caro y un fondo químico q