Simón conducía por los senderos serpenteantes de la finca La Santa, el sol de la mañana iluminando los campos ondulantes era realmente algo digno de ver y apreciar, Theo estaba seguro que podría pasar su vida entera admirando aquel paisaje, tan distinto al de París, aun así, la seriedad en el rostro de Simón lo inquietaba, y a pesar de eso, no podía despegar su vista de tan magnífico paisaje, percatándose que era un trayecto diferente al que Fayna le había mostrado el día anterior; aquí, el air