Amir tenía los ojos clavados en Olivia, mientras le alcanzaba una píldora y un vaso de agua, la curvy simplemente se había colocado aquella camiseta vieja de algodón, misma que había tomado el día que Amir la había llevado a vivir con él.
—¿Puedes dejar de verme de esa forma?, si tienes algo que reprochar simplemente dilo.
Dijo la curvy dejando con fuerza el vaso sobre la pequeña mesa a un lado de la cama.
—¿Y tú qué crees? dime Olivia, ¿tengo algo que decirte o no?... ¡cómo demonios se te ocur