Gul era consciente de que había llegado el final de su mentira, estaba segura de que luego de que hablara la matarían, pues en los años que llevaba en la familia Santoro, había comprendido muy bien que la traición únicamente se podía pagar con la vida, sin embargo, al menos se esperaba más que conmover con su relato, simplemente conseguir la salvación de Osmar, y a pesar de todo ello, una parte de ella al fin se sentía libre, una verdadera libertad.
—Conseguí empleo en la mansión de los jeques,