Una vez Amir termino de empacar, se comunicó con la tripulación de su avión privado, esa misma que permanecía guardada en el hangar del jeque de Khattab, pues inclusive desde el aeropuerto y aún más allá del horizonte, todo aquello pertenecía a la tribu Khattab, y una vez que dio la orden de que estuviesen listos y preparados para que a su llegada partieran de inmediato a Italia, su teléfono móvil llamó su atención, lo había olvidado en la recámara y apenas lo tomó descubrió la cantidad de llam