El aire en el Sector Cuatro de la mina San Lorenzo era denso y difícil de respirar. Estaba cargado de un polvillo metálico y frío que se pegaba a la garganta con cada respiración, dejando un sabor amargo en la lengua. Elowen caminaba por el túnel principal con el casco de seguridad bien ajustado, mientras la luz de su linterna frontal cortaba la negrura absoluta de la montaña como si fuera un cuchillo de cristal. A su lado, Killian avanzaba con paso firme y decidido. Tenía el rostro endurecido