Capitulo 18
El sol de la mañana entraba con fuerza por las ventanas grandes del comedor privado del hotel. La luz iluminaba la mesa, que estaba llena de frutas frescas, pan recién horneado y el aroma reconfortante del café caliente. Elowen se sentía un poco fuera de lugar en medio de tanto lujo; sus manos, acostumbradas al trabajo de la mansión, se movían con timidez entre la vajilla de porcelana fina. Sin embargo, estar cerca de Alaric le daba una tranquilidad que no podía explicar. Era como si, a su lado,