75. No olvidar, pero seguir
El primer grito no vino de una garganta humana, sino del bosque. Un rugido seco, seguido por el crujir desesperado de ramas quebrándose.
Raven levantó la cabeza de inmediato. Estaba trabajando en reforzar una cerca junto a Tamir, cuando el sonido cruzó el valle como una cuchilla.
-- ¿Lo escuchaste? --preguntó el joven, dejando caer el mazo.
Raven ya estaba de pie. Su cuerpo se tensó, no por miedo, sino por instinto. Ese eco... no era natural. No era un simple lobo. Era más grave, más gutural. M