40. Lazos al borde
La cabaña principal de la manada estaba envuelta en un silencio pesado, casi opresivo. El aire parecía cargado de recuerdos recientes, de dolores y de heridas que no solo arañaban la piel sino también el espíritu. La batalla había dejado cicatrices visibles y otras que apenas comenzaban a abrirse en el alma.
Raven se sentó en un rincón oscuro, sus ojos fijos en el suelo de madera gastada, su respiración contenida. La sangre aún manchaba la tela rasgada de su camisa y algunas heridas no terminab