20. Lo Que No Debía Ver
Una semana después.
Umbra Noctis parecía suspendida en un limbo gris. Las nubes pesaban sobre la ciudad como una amenaza contenida, y el viento soplaba con un murmullo constante que no terminaba nunca. Había algo en el aire. Una tensión silenciosa, vibrante, que parecía colarse hasta en los huesos.
Ailén lo sentía. En el ambiente. En su cuerpo. En su pecho.
Y sobre todo, lo sentía en la distancia creciente entre ella y Raven.
Desde el viaje, desde aquella escapada al lago, algo se había quebrad