El aire salado del mar acariciaba la piel de Clara mientras caminaba descalza por la orilla, dejando que sus pies se hundieran ligeramente en la arena tibia. Lucas caminaba a su lado en silencio, respetando el espacio que ella necesitaba. Sabía que, para Clara, el proceso creativo era delicado y no podía forzarse. A veces, lo único que se requería era un cambio de escenario, una pausa para respirar, para escuchar el murmullo del mundo sin el ruido constante de la rutina.
Era un día cálido de ot