El sol brillaba con fuerza sobre la ciudad mientras los preparativos para la boda de Samuel se llevaban a cabo en los jardines de una elegante villa. Clara y Lucas se encontraban en un rincón tranquilo, observando cómo todo cobraba vida: las flores cuidadosamente arregladas, las sillas blancas alineadas, los invitados llegando poco a poco. Era un día que habían esperado con emoción y cierta nostalgia; ver a su hijo mayor dar un paso tan importante hacía que se mezclaran orgullo y melancolía.
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