El sol de la mañana iluminaba la cocina de la casa, proyectando suaves sombras sobre la mesa de madera donde Clara revisaba correos y borradores de su próximo libro. Lucas, sentado frente a ella con una taza de café en la mano, hojeaba un informe de su trabajo. La casa estaba tranquila; Samuel, de quince años, había salido temprano a sus clases de música, mientras Sofía, de once, ya estaba en camino hacia la escuela junto a sus amigos. Por primera vez en muchos años, Clara y Lucas disfrutaban d