El amanecer del primer día como esposos los encontró en la terraza de su pequeña casa en el pueblo costero, con tazas de café caliente entre las manos. El cielo se teñía de tonos rosados y dorados, mientras el sonido del mar acariciaba el silencio. Clara y Lucas estaban sentados uno al lado del otro, envueltos en una manta, sin decir palabra. Solo compartían miradas cómplices, sonrisas suaves y el cálido aroma del café. La boda había sido un sueño hecho realidad, y ambos aún sentían la magia fl