Capítulo 36

Después de asegurarse de que Leon había entrado completamente en clase, Aurora regresó al coche. Valeria cerró la puerta trasera con cuidado y se sentó junto al conductor.

—¿A la sede central, Luna? —preguntó sin girarse.

Aurora asintió en silencio, con la mirada perdida a través de la ventana. Sus ojos no se apartaban de la reja de la escuela de Leon hasta que su figura desapareció por completo. Entonces, por fin, exhaló profundamente.

—Contacta a todo el equipo de fusión. Quiero que estén lis
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