—Aurora, ¿por qué esta noche estás tan hermosa?
Aurora levantó el rostro.
—Porque eres mi Alpha y yo soy tu Luna. ¿No quieres redimirlo todo?
Damian tragó saliva.
—Quiero que lo sepas, lo siento de verdad —respondió Damian, acariciando el hombro de Aurora.
Aurora permitió ese roce, pero en su cabeza los planes giraban como hojas de cuchilla.
—¡No pidas perdón aquí, Damian! ¡Redímelo todo y demuéstramelo aquí!
Damian la miró fijamente. Su respiración se volvió más pesada, sus dedos ahora se afer