La decisión llegó rápido. Damian no quiso esperar a que la situación se extendiera y los arrastrara a todos. Aunque estaba convencido de que había acabado con Sebastian en dos ocasiones, las nuevas pruebas indicaban lo contrario. No era solo un rumor. Las huellas del dinero, las cuentas pantalla, los mercenarios que confesaban haber sido enviados por una red que utilizaba el nombre Knight: todo apuntaba a una dolorosa verdad. Sebastian no estaba muerto. O, al menos, el nombre Sebastian seguía v