*—Callum:
Durante la mañana, Callum disfrutó de la piscina rodeada de palmas que daban una sombra fresca, como si lo arropasen con su murmullo suave. El agua tibia lo relajaba y, por un instante, pudo olvidar todo lo que habían atravesado. Cuando llegó la hora de comer, se unió al resto del grupo. Dio de comer a los bebés, quienes reían y balbuceaban felices con la novedad del lugar. Habló un rato con las nanas mientras Dominick, sentado cerca, parecía concentrado en mantenerse tranquilo, obser