*—Callum:
Aunque las nanas insistieron en que ellas se encargarían de los gemelos, Callum decidió quedarse. Elías y Lucas estaban más irritables de lo normal, rechazaban el biberón y no conciliaban el sueño. Había sido una tanda nocturna agotadora, y al día siguiente, Callum apenas hilaba pensamientos cuando cayó en cuenta de lo obvio: los dientecitos.
La pediatra ya les había advertido de esa etapa. Trajeron mordederas y juguetes fríos para aliviar las encías, pero nada parecía convencer a los