*—Dominick:
Le dolía el pecho como si alguien le estuviera desgarrando por dentro, un dolor que no venía del cuerpo sino del alma. Era una mezcla insoportable de impotencia, miedo y una ira silenciosa que lo consumía.
Dominick miró a través del cristal hacia las incubadoras, donde sus hijos luchaban por adaptarse al mundo, y apartó la vista de inmediato. No podía, no tenía fuerzas. El vacío era demasiado profundo, el resentimiento demasiado fresco.
Un alfa era un ser mezquino por naturaleza. ¿C