*—Dominick:
Llegaron al hospital y, en cuanto su padre detuvo el vehículo, Dominick salió disparado junto a Dante, sin esperar a nadie más. El olor antiséptico que impregnaba las paredes y pasillos lo golpeó de inmediato, mezclándose con la maraña de pensamientos oscuros que le taladraban la mente.
Se acercó al área de emergencias jadeando, exigiendo ver a su pareja. Apenas pronunció el nombre de Callum, la doctora Ortega, ya advertida de la emergencia, apareció apresurada para recibirlos. Su r