*—Callum:
No sabía por qué estaba allí, pero todo a su alrededor parecía un hospital.
La mirada de Callum iba de un lado a otro, desconcertada. Los pasillos eran largos y fríos, demasiado silenciosos, y entre las paredes podía distinguir siluetas humanas. Eran sombras: algunas difusas, otras más densas, moviéndose sin rumbo, acostadas en camillas o de pie en grupos, como si pertenecieran a un lugar entre la vida y la muerte.
Mientras avanzaba, trataba de dar sentido a lo que veía, pero su mente