Subtítulo:
“A veces, lo desconocido no asusta… solo se siente como algo que ya vive dentro de ti.”
El amanecer se coló por las cortinas con una suavidad inesperada. Ariadna abrió los ojos lentamente, sin recordar en qué momento se había quedado dormida. Kael respiraba profundamente a su lado, con un brazo aún apoyado sobre su cintura, cálido, protector.
Por primera vez en mucho tiempo, no tenía pesadillas.
Pero sí… algo más.
Una sensación extraña.
Una presión leve en el bajo vientre, como si a