Claudio avanzó por el pasillo de mármol, ordenado y decorado con lirios blancos. En lo imaginaba la razón de aquella decoración. Ensimismado en sus aturdidos pensamientos. Una muy recordada voz lo trajo a la realidad.
—¡Claudio…! —Lucrecia corrió a él.
—Han pasado demasiados años. ¿Dónde estuviste todo está tiempo? — Claudio abrazó tan fuerte a su Prima. Sintió Ese afecto, esa necesidad de sentirse nuevamente en familia. Ese abrazo que estaba pausado por años.
Por un momento hablaron hasta que