capitulo 50

Adrianna estaba en shock. No esperaba que aquél hombre fuera el hijo de su esposo.

Pero ella no podía responder. Todo en su cuerpo gritaba peligro. Su mente retrocedió a aquel instante en que una fuerza brutal la había derribado, a ese rostro inclinado sobre el suyo, los ojos inyectados en sangre, la sombra de un odio inexplicable renació.

-Eres tú... -dijo finalmente, y su voz se quebró-.

Claudio no se movió. No supo si debía negar, hablar o simplemente desaparecer. Había pasado años evitando
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