Después de las felicitaciones y abrazos. Los novios subieron a la limusina y salieron para ir a la recepción. La celebración se realizó en los jardines de la mansión Lanús,
El sol comenzaba a descender, tiñendo el cielo de colores oscuros.
Adrianna y Paolo entraron tomados de la mano, mientras todos los invitados se pusieron de pie para aplaudir.
—¿En qué piensas? —le preguntó ella mientras caminaban hacia la pista.
—En que nunca imaginé que la mujer que soñé durante años… sería real.
Adrianna