Nelson dio un paso hasta estar cerca de él, como si tratara de convencerse de lo que acababa de oír. Lo miraba con una mezcla de incredulidad y desconfianza, como si aquel hombre frente a él no pudiera ser el mismo Claudio al que había visto, durante años, reducido al silencio y la sombra.
Había, por fin decidido enfrentarse al mundo.
-Ya era hora hermano. -dijo sonriendo. -dijo Nelson.
El aire se volvió más denso en la habitación, como si el tiempo mismo dudara en esa decisión.
Claudio bajó la