Adrianna sintió unas enormes ganas de lanzarse a los brazos de Paolo, desvío la mirada hacia donde Sofía estaba y se detuvo.
Pues el estaba pendiente de todo su entorno.
—No te preocupes, ya nos vamos. —respondió Sofía a la petición de Paolo.
—No quiero que te vayas sin antes decirte algo. —interrumpió Paolo con voz suave. Y continuó.
—No sabía que Sofía podía ver. Dije todo eso para ver hasta donde era capaz de mentir. —Adrianna estaba consiente de las palabras de Paolo, pero tenía que tomar p