Todo el trayecto Paolo estuvo centrado en su portátil, ultimando detalles del nuevo proyecto que estaban a punto de ejecutar.
—Pao, estás seguro de tenerme en tu casa. —preguntó distrayendo lo de su trabajo. Paolo la miró y ella Estaba con la mirada fija en la nada.
Paolo sintió un mal sabor de boca al verla en esas condiciones, tomó su mano y la entrelazó con la suya.
—Claro que sí Sofía, así podremos cuidar de ti.
El auto se estacionó en el parqueadero de la residencia y Paolo bajó, tomó en