El claro del bosque estaba colmado de murmullos y miradas cargadas de incertidumbre. La manada se había reunido nuevamente, y el aire se había vuelto un campo de batalla invisible, lleno de tensiones que ni la calma aparente podía disimular. Cada rostro reflejaba una mezcla de esperanza frágil y desesperación punzante, como si estuviéramos al borde de un precipicio, sin certezas de hacia dónde nos llevaría el siguiente paso.
Kael estaba a mi lado, fuerte y firme, pero en sus ojos podía ver el p