Dentro de la habitación, Alejandra sentía un ligero ardor en el cuello muy cerca de la nuca, su marca estaba despertando, y eso era porque su Alfa estaba muy cerca.
— Rayos, todos mis instintos me gritan que necesitan a Leonardo... Me cuesta tanto resistirme a su presencia. ¡Ese bastardo infiel sigue siendo mi compañero destinado y mi cuerpo quiere ceder a él!
Alejandra no podía quedarse más tiempo encerrada, salió a caminar un poco, pero esta vez lo haría con más cuidado, no deseaba que