Salvando la vida de la frágil luna.
Alejandra había recobrado la consciencia, la pobre loba sentía todo su cuerpo adolorido, pero aún así hizo el esfuerzo por pedir ayuda.
— Por favor... alguien apiadese de mí... Ayúdenme a salvar a mis hijos...
Los estudiantes de preparatoria que pasaban por el puente, lograron escuchar esa lejana voz que pedía auxilio.
— ¿Escucharon? !Hay alguien debajo del puente, se escucha muy herida, bajemos a ayudar!
Los jóvenes y fuertes lobos bajaron de un salto, no pasó mucho tiempo para qu