Los hermanos Salvatore han llegado.
Joshino estaba pálido, clavado en su sitio, podía ver cómo la loba que amaba se desmayaba ante su ojos, ella no pudo seguir soportando el dolor y cayó en la inconsciencia.
— Princesa, hablame... No cierres los ojos, Aleska mi amor, no me dejes. Yo no podría vivir sin ti, eso lo sabes, ¿Cierto?
— Déjala que muera, se lo merece por querer arrebatarme tu amor, disfrutaré de su funeral, hasta le llevaré una corona de flores.
— Cállate maldita elfa desquiciada, dale gracias a ti dios que no