Joana se desmaya sin razón.
El atractivo Leo correspondió al beso, y no somos eso, si no que rodeó la pequeña cintura de la chica con sus brazos y la atrajo a su cuerpo.
Eli, quiso en un momento separarse, pero el lobo no la soltaba.
— ¿Crees que puedes venir a provocarme y escaparte como si nada? Si despertaste a mis demonios, ahora los vas a dormir...
— Pero... No te conozco...
— Oh, eso, no te preocupes que ahora mismo vas a conocer todo de mí. Ahora besame preciosa.
Los destinados se dejaron llevar por la