Ella es mi luna.
La imponente voz del Alfa, se escuchó amenazante, no le temblaría ni una sola garra para asesinar sin piedad a esa escoria de rey.
El Alfa Jones no iba a ceder tan fácilmente, su arrogancia era demasiada como para hacerlo. El pegó más a su cuerpo a la bella Alejandra.
— ¿Qué esperas? ¡Te he dicho que la sueltes! — La orden vino acompañada de un rugido.
Alejandra por un momento se olvidó de que un lobo extraño con muy malas intenciones la tenía atrapada en sus fuertes brazos, el solo e