Abracen mucho a sus lunas.... La guerra está esperando.
Algas y lunas encontraban comprensible que Alejandra se sintiera superada en número por tantos cachorritos, pero el rey no la dejaría hacer todo a ella sola.
— ¡Mamá, ya estás aquí! ¿Dinos por qué vas a tener otro cachorro? ¿Ya no te gustamos nosotros tres?
El pequeño Lionel volvió a llorar, sentía que iban a desplazarlo.
La madre se secó las lágrimas y se apartó del Alfa para cargar a su cachorro.
— No digas eso, yo los amo con locura a ti y a tus hermanos, pero la diosa luna nos