El eco del disparo aún resonaba entre los árboles cuando todo el bosque quedó en silencio.
Un silencio pesado.
Tenso.
Nikolai seguía agachado junto al cuerpo de Sergio, observando la herida en su pecho. No necesitó revisarlo demasiado para saber la verdad.
El disparo había sido perfecto.
Directo al corazón.
—Francotirador —murmuró uno de los guardias.
Los hombres comenzaron a apuntar sus armas hacia la oscuridad, moviendo las linternas entre los árboles.
Pero no había nada.
Solo sombras.
—¡Busq