La traición nunca viene de lejos.
Siempre duerme cerca.
Demasiado cerca.
Esa noche, la mansión no estaba en calma.
Estaba en vigilancia.
Luces encendidas en pasillos donde antes había sombras. Hombres armados en cada esquina. Puertas selladas. Comunicaciones cifradas.
Y yo… estaba en la oficina de Nikolai, revisando registros parciales que apenas arañaban la superficie de su imperio.
No era suficiente.
Pero era algo.
—Estás buscando patrones equivocados —dijo una voz desde la puerta.
Levanté la