La mansión estaba inquietantemente silenciosa.
Después de que Nikolai salió de la habitación, intenté distraerme caminando por el pasillo, pero era imposible ignorar la sensación de peligro que flotaba en el aire.
Todos en la casa parecían moverse más rápido.
Los guardias hablaban en voz baja.
Las puertas se abrían y cerraban constantemente.
La guerra de la que Nikolai hablaba ya no parecía una amenaza lejana.
Ahora estaba aquí.
Respiré profundo y regresé a mi habitación. Cerré la puerta detrás