Mundo ficciónIniciar sesiónEl cañón de la Beretta no dejaba de presionar la frente de Lucia. El silencio en el despacho era tan denso que el zumbido de la radio de onda corta parecía un grito. Dante no parpadeaba, sus ojos eran dos pozos de obsidiana sedientos de una verdad que le habían negado toda su vida.
— No aprietes ese gatillo, Dante — susurró Lucia, con una calma que erizaba la piel — Si me matas, nunc







