Elara regresó a la cama y observó el rostro de Dante, el veneno estaba ganando terreno. Si no neutralizaba el agente químico, los órganos de Dante empezarían a fallar en cuestión de horas.
— Necesito extraer el tejido muerto y lavar la zona con una solución base — instruyó Elara a Lorenzo — Tú, Cassian, vas a ir con la matrona y traerás todo el bicarbonato y suero fisiológico que tengan.
— La matrona no tiene eso — replicó Cassian — Es un burdel, Elara, no un hospital.
— Entonces invéntalo — ru