Mundo ficciónIniciar sesiónEl metal del conducto crujía bajo el peso de Dante, pero cada centímetro avanzado era una puñalada en su costado adolorido, donde la herida de bala amenazaba con abrirse de par en par.
— No te detengas — susurró Elara, gateando justo detrás de él. El aire era escaso, y estaba cargado de polvo y el hedor del pánico — Puedo oír sus pasos justo debajo.







